Wednesday, August 17, 2005

Quien te mira


En un almuerzo de sábado, pelotudo, uno se puede acordar de Kundera. Quién se acuerda de Kundera? Los almuerzos de sábado boludos; porque Kundera escribió historias de amor en medio de la crítica a los socialismos reales y eso era como lo más! cuando la gente sólo criticaba o alababa los socialismos que ya fueron. A quién poronga le importa el socialismo?
Resulta que en La insoportable levedad del ser el autor crea una especie de test que yo comparto con el lector/lectora para que se ahorren la Cosmopolitan de esta semana. Dice este hombre que hay cuatro tipo de personalidades, según quién piensa cada uno que es mirado. Esto da los siguientes cuatro modelos.
1) Si uno cree que es mirado por una sola persona (esta persona que mira puede ser el padre, la madre, el marido, esposa, la persona objeto de deseo o quien fuera) Este tipo de persona es bastante enfermizo y casi tiende a lo paranoide. Es poco sociable y en algunos casos obsesivo. Es como mi amiga Adriana, antropóloga, judía y con mil años de psicoanálisis encima que paga a las puteadas para averiguar quien la mira. Todos tenemos una amiga Adriana.
2) Si uno se siente mirado por un grupo limitado de personas. Este tipo es el ser social más convencional y maneja pequeños grupos de relaciones en forma típica y sin mayores dificultades. Esta es una buena persona, el problema es que entiende que ser buena persona supone asumir situaciones de compromiso político y social y eso le pudre la cabeza.
3) El que se siente observado por grandes auditorios. Es una personalidad con vocación para la vida pública, que se banca mostrarse y tiene la autoestima elevada como para sentirse modelo de alguna cosa. Son egos fuertes que disfrutan poco en vista que viven de las imágenes que les devuelve el exterior.
El tipo número cuatro es el más interesante y es denominado "el traidor". La figura hace ya que yo me tienda a sentir identificado casi de inmediato. El traidor no es necesariamente una mala persona, sino que en realidad es lo que hoy llamaríamos un fóbico social. El traidor aparece y desaparece de diferentes grupos sin ninguna lógica. Puede ser muy simpático o retraído, no es el caso, sino que en relidad no se banca mucho tiempo estableciendo vínculos con nadie y entonces deambula y se pierde sin ninguna lógica. Su condición es más fuerte que él. El traido no se siente observado por nadie, o porque no lo soporta o porque no piensa que nadie pueda prestarle atención o expectativas sobre su persona.
Siguiendo con el almuerzo pelotudo surge la idea de ver las compatibilidades de los diferentes tipos de personalidades. Los tipo uno no se bancan a otro tipo uno en principio, pero en realidad su convivencia con ese otro forma parte de su seguir dialogando consigo mismo acerca de la persona que lo observa. Los tipo uno son compatibles entre sí pues tienen modelos de pensamiento similares.
Los tipo dos son los más comunes y normales. Se embolan con los tipo uno, admiran a los tipo tres y se cansan de aguantar a los tipo cuatro.
Los tipo tres y cuatro son muy compatibles entre sí aunque aparezcan muy antagónicos, el hecho de estar tan enajenados, uno por su auditorio y el otro por su soledad, los termina haciando funcionales en la vida.
Los tipo cuatro sienten una fascinante atracción sobre su misma especie, aunque los tipo dos le solucionan algunos problemas sociales.
Los tipo cuatro, los traicioneros, captan el arte de traicionar y ser traicionados y en la medida que disfrutan de esta práctica y no la sufren hacen de su soledad un instrumento en el ejercicio de la convivencia. Llegan, agotan al otro, se queman y desaparecen.
Esto me lleva a reflexionar que no se ha pensado mucho el tema de la traición como arte existencial y que eso merece otro post. Que será el próximo, cuando no tenga que estudiar.

1 comment:

fauno1 said...

Estimada mujer: nunca tuvo mi respeto. Yo tampoco la molestia del suyo.