
Hay una diversidad de combinaciones infinitas en donde encontrar belleza. Quién sabe cual es la mejor? Es imposible conocerlas todas y, de imaginarlas, solo seria un rompecabezas de imágenes y facetas de nuevos pasados
Buscaba algo que me identificara y me resumiera; en el reflejo del otro una expresión de autoreferencia mezquina. Al final pensé en vos (lector): lo que no nos mata nos vuelve extraños. Así nació Vestite y andate. No pude parar de recrearme; de escribirme a cada momento. Bueno en realidad sí puedo parar, pero a veces no tengo ganas. Vestite y andate es una invitación a que disfrutes lo que tengo para darte hasta el exacto momento en que te empiece a aburrir.


Que los sentimientos se nos vuelven ajenos y que no somos dueños de los mismos.
También nos sucede que estamos poseídos por lo que sentimos, que nos encierran en una órbita donde sólo gira una persona y se hace imposible extirparla.
Dice Buddha que el sufrimiento viene de querer poseer a una persona. Que el verdadero amor es aquel que hace libre al otro y que a uno también lo libera.
A veces pasa

Por qué uno es víctima de un vestite y andate?
Esta pregunta puede desvelar a muchos marcianos. Siempre se cae en los lugares comunes, tan comunes, tan comunes, tan comunes, como los mandriles que asaltan heladerías en invierno o los hindúes que son dueños de carnicerías en cadena.
Este es el motivo más contundente de todo fracaso: Uno tiene que asumir que es desesperadamente ignorante de una suma de conocimientos tan elementales como, a saber:
Drácula fue en realidad un amante de la literatura.
Ente Devoto y Palermo, media un suspiro.
Las yeguas ignoran que es imposible galopar la estepa.
Los Cabsha se comen de a uno.
El agua con gas es una pócima contra los buenos sentimientos.
En una asamblea de cobardes, se resuelve un suicido colectivo.
El volkswagen fox está construido sobre una plataforma PQ24
El verdadero amor es imposible, de mediar dos grandes tetas.
Los jazmines florecen en octubre, que es un mes que nunca existió.
Los conejos sufren una huelga general de lobos.
Las mujeres pulcras llevan su propia tabla de inodoro en el auto.
De una invitación a un paseo, resultan acribillados 108 angelitos de yeso.
Dios vomita a los tibios.
Las alianzas se cuentan de a tres y que el cociente de su suma total es 33.96 periódico, casi cuatro, que en la quiniela es el símbolo del mueble o la cama.
Comerse el pellejo de los dedos es querer comerse a sí mismo.
Que a veces el cielo se hace espejo y se cae a pedazos en una noche, en una esquina.
Por último y, esto es elemental: que hay fracasos que nunca lo fueron y que los lobos tienen nuevos colmillos implantados.




En algún momento del día puedo aspirar a condensar la historia de toda una jornada. Un solo instante diurno resume habitualmente todo el itinerario del día en mi pensamiento. Junto al mediodía, existe una mañana. Un instante matinal poco conocido de mi persona: el pensamiento del afuera. Escalón de mi mismo intoxicado de reflexiones acerca de lisas textura, algodones al sol y ojos que miran. Y de la intuición de una ninfa, de una realidad otra, inicial, primaria, anterior al poder articular una palabra y las pretensiones de un conocimiento.

Para Octavio Paz hay dos tradiciones culturales distintas y contradictorias en oriente y occidente. Estas formas diferentes de entender las costumbres pasan por diversas maneras de entender el placer.
Para el autor la tradición occidental – judeo – cristiana asocia el placer al descontrol, a lo informe, a los sentidos desbordados. El placer, si no es espiritualidad pura, es algo imposible de contener. Así el placer y la muerte son cosas informes, son garabatos, porque desbordan la posibilidad de hacerlos objetos de alguna manipulación posible.
Para la tradición oriental la educación de los sentidos, de la sensibilidad, de la afectividad y del cuerpo para placer sí forman parte de una cultura que no ve en el cultivo del placer algo pecaminoso e inaccesible. Como en el arte, se entiende que sólo se accede al placer a través de cultivar algún tipo de disciplina. Si no se cultiva la inteligencia, la sensibilidad y los sentimientos, todo es más de lo mismo; hasta que el exceso vuelve el placer en trivialidad.

Hacia 1960, el meteorólogo Edward Lorenz se dedicaba a estudiar el comportamiento de la atmósfera, tratando de encontrar un modelo matemático, un conjunto de ecuaciones, que permitiera predecir a partir de variables sencillas, mediante simulaciones en una computadora, el comportamiento de grandes masas de aire, en definitiva, que permitiera hacer predicciones climatológicas.
Lorenz realizó distintas aproximaciones hasta que consiguió ajustar el modelo a la influencia de tres variables que expresan como cambian a lo largo del tiempo la velocidad y la temperatura del aire. El modelo se concretó en tres ecuaciones matemáticas, bastante simples, conocidas, hoy en día, como modelo de Lorenz.
Pero, Lorenz recibió una gran sorpresa cuando observó que pequeñas diferencias en los datos de partida (algo aparentemente tan simple como utilizar 3 ó 6 decimales) llevaban a grandes diferencias en las predicciones del modelo. De tal forma que cualquier pequeña perturbación, o error, en las condiciones iniciales del sistema puede tener una gran influencia sobre el resultado final. De tal forma que se hacía muy difícil hacer predicciones climatológicas a largo plazo. Los datos empíricos que proporcionan las estaciones meteorológicas tienen errores inevitables, aunque sólo sea porque hay un número limitado de observatorios incapaces de cubrir todos los puntos de nuestro planeta. esto hace que las predicciones se vayan desviando con respecto al comportamiento real del sistema.
A esto se llamó el "efecto mariposa".
Todo el mundo entiende, desde siempre, que el vuelo de una mariposa en Pekín puede causar un tifón en Nueva York.
Lo obvio es tan valioso entonces.


Soy todos tus olvidos y te de todos tus olvidos aparece mi alimento.
Aquí tu libertad, aquí tu intención apelmazada de ser pájaro, aquí la piedra de tu risa.
Yo soy el que da cuenta de tu paso olvidado,
Y aquel que te camina descalzo, entre tus pasos.






